En un primer término y como más patente huella podemos mostrarles
la muralla de la alcazaba. Es decir, lo que popularmente se conoce como
"El Castillo". Esta muralla contuvo en su interior primero la más primitiva ciudad de Marbella. No tardó mucho la ciudad en rebasar sus murallas extendiéndose en el dédalo de callejas que hoy conforman el Casco Antiguo de la ciudad.
Los límites geográficos de esta medina árabe se aprecian perfectamente por el viandante, ya que allí donde construyeron los árabes predominan las calles extraordinariamente estrechas, carentes de uniformidad paralela y de trazados sinuosos. Todo ello en el más puro estilo árabe, estilo que por otro lado aún hoy nos salvaguarda de los rigores del sol veraniego, permitiendo que se paseen por nuestras calles sin salirse del cobijo de una más que amable sombra que abarcará todo nuestro recorrido peatonal por este Casco Antiguo de Marbella.
Así mismo y a modo de orientación, les señalaremos que los límites del Casco Antiguo de Marbella son :
En dirección a la playa, la Avenida de Ricardo Soriano que en este tramo cambia de nombre y se denomina también de Ramón y Cajal. Esta vía es inconfundible por haber sido hasta la pasada década la carretera general, con lo que su protagonismo en el tráfico es absoluto y estamos seguros de que no tendrá pérdida para ustedes, quedando las entradas del Casco Antiguo frente al también inconfundible parque de La Alameda.
En dirección a Málaga, linda con la Avenida Nabeul, que discurre sobre el embovedado del río y en la que descubrimos el Museo del Bonsai, con piezas realmente únicas, con más de 500 años de historia y que por otro lado es considerado el mejor Museo de Olivos Bonsai del mundo.
En dirección a Cádiz, el Casco Antiguo linda con la calle Huerta Chica, que es perpendicular a la Avenida Ramón y Cajal, y el único acceso no peatonal al Casco Antiguo.
Siendo éste el marco en el que nos movemos, hay que decir que el trazado árabe de nuestras calles (que hoy conservamos casi intacto) resultó sustancialmente modificado tras la reconquista por los Reyes Católicos en el año 1.485.
La modificación se basó prácticamente en tres obras singulares :
En un primer momento, se procedió a la demolición de todo un conjunto de casas y calles para dejar abierto el espacio que habría de ocupar la Plaza de los Naranjos. Esta plaza central, que a la sazón se convertirá en centro administrativo y del poder civil de la ciudad, es muy propia de los planteamientos urbanísticos castellanos, que gustan de espacios abiertos en los que desarrollar las actividades ciudadanas y civiles. Es nuestra pequeña gran plaza mayor.
Luego, los castellanos procedieron (o procedimos, que al fin y al cabo no somos sino descendientes de aquellos) a levantar nuevas calles. Estas calles, alzadas a cordada (es decir, tirando un cordel y siguiendo su trazado lineal) se ubican en la parte alta del Casco Antiguo. Y tales son la Calle del Peral y la Calle Nueva (esta última debe su nombre a aquellas iniciativas urbanísticas). Con ello, se cambió la filosofía misma del trazado urbanístico de Marbella, huyendo entonces del caos municipal del que gustaban los árabes. Este conjunto de calles castellanas se extiendo hasta el límite norte del Casco Antiguo de Marbella, que se halla configurado por la calle Salvador Rueda.
La tercera iniciativa a reseñar del siglo XVI, que fue el siglo de oro de Marbella, lo constituyen un conjunto de edificios públicos y señoriales, distantes entre sí por unos pocos metros.
El más importante por su tamaño de estos edificios, es el Ayuntamiento, mandado construir por los Reyes Católicos aún hoy mantiene funciones administrativas en su interior. En su fachada, en el lateral derecho de la misma podemos observar una serie de estolas o placas conmemorativas en las que se recuerda primero, la reconquista de la ciudad, luego la traída de aguas en 1.632 y después la ampliación del edificio en 1.779. Este monumento vivo que es el Ayuntamiento de Marbella, data del año 1.568.
Pero en la misma Plaza de los Naranjos encontramos obras anteriores. Dichas obras son la Casa del Corregidor, que se sitúa a la izquierda del Ayuntamiento y al lado de la Capilla de Santiago Apóstol, que data del año 1.552. Esta casa resulta también inconfundible por su arcada en la planta superior. Esta arcada, junto con la fachada de piedra que enmarca la puerta constituyen auténticas reliquias del arte castellano del siglo XVI, un arte que se ha visto secularmente ensombrecido en su faceta civil por los grandes monumentos religiosos que aún en esas fechas se continuaban ejecutando.
Del corregidor fue también la casa del Hospital Bazán, sita en la calle del mismo nombre y que hoy alberga el Museo del Grabado Español Contemporáneo. El mejor Museo de Grabado Contemporáneo de toda España, y que se halla ubicada al otro lado del Castillo que luego visitaremos. Casa que por otro lado también se halla fechada en el siglo XVI.
En frente del Ayuntamiento, y lindando con la capilla de Santiago Apóstol, se halla la primera fuente que mandó construir un alcalde cristiano en Marbella. Esta fuente de piedra, data del año 1.504.
Si salimos de la Plaza de los Naranjos por su extremo derecho, teniendo enfrente el Ayuntamiento, encontraremos el castillo del que les hablábamos con anterioridad. Todo el perímetro permanece amurallado, aunque dicha muralla se encuentre en algunos tramos cubierta por innumerables casitas que hoy dan origen a toda una serie de establecimientos dedicados a hacer más agradable la visita a nuestro Casco Antiguo.
La calle que se nos abre a lo largo de la muralla, nos llevará hasta la Iglesia de la Encarnación, que se comenzó a construir en 1.618. Esta gran obra, aún hoy resulta impresionante por su volumen, lo que nos hace imaginar el esfuerzo que se tuvo que hacer en el siglo XVII para su construcción. La planta de esta iglesia es basilical, y carece de deambulatorio por la parte trasera del altar por no ser ésta una iglesia de peregrinación. La disposición de las naves, los lunetos presentes en la cubierta, el estilo renacentista, la disposición en fin que hacía posible la predicación del evangelio al tiempo de la celebración de los oficios, recuerda vivamente las estructuras que para la construcción de los templos en el Nuevo Mundo empleaban por aquel entonces los padres de la Compañía de Jesús. No es de extrañar este hecho, debido a la proximidad de esta ciudad con los dos puertos que sirvieron de puerta a las Américas : Cádiz y Sevilla.
En la fachada de esta gran obra observamos una portada de piedra de estilo Barroco que obviamente fue proyectada con posterioridad al proyecto original. Pero pueden observar en la misma portada, reminiscencias árabes, ya que el arco de la puerta presenta formas lobuladas, lo que ilustra la virtud de los andaluces a la hora de tomar lo más vistoso de cada influencia cultural que aún hoy siguen barriendo nuestras tierras.
Si continuamos nuestra ruta por la calle que pasa por enfrente de la fachada de la Iglesia de la Encarnación, que se llama "de la Caridad", encontraremos a la izquierda una auténtica joya arquitectónica e histórica.
Lo que nos encontramos es el Hospitalillo, y su parte más vistosa, la Capilla de San Juan de Dios.
El Hospitalillo, no sólo lo mandaron construir los Reyes Católicos, por lo que es "Hospital Real", sino que para su inauguración, se contó con su egregia presencia.
La estructura de planta de la Capilla de San Juan de Dios es sencilla. Pero su portada, enmarcada en un arco de medio punto que acentúa el originario carácter funcional del edificio, cuenta con una puerta tallada donde se encuentran detalles como el escudo de la ciudad a la izquierda, y una talla con motivo religioso a la derecha. En esta talla, apréciese que en la base de la cruz encontramos una granada. Esta nueva muestra de arraigambre en nuestras raíces no puede por menos que hacernos meditar sobre el constante cruce de culturas. En un edificio cristiano, mandado hacer por los Reyes Católicos, aún encontramos pruebas de que estas tierras pertenecieron un día al Reino de Granada.
En el interior de la Capilla observamos un artesonado que hasta mediados de este siglo permaneció oculto. La estructura del mismo, claramente mozárabe enriquece el conjunto Cultural, Monumental y Comercial que constituye el Casco Antiguo de Marbella, haciendo inútil cualquier otro comentario sobre la excelencia de estos vestigios, ya que el comentario difícilmente llega a reflejar la emoción que se siente al recorrer unas calles que fueron recorridas exactamente igual hace 500 años por árabes, cristianos, judíos... y por todos sus descendientes.
En la misma Capilla, a mano izquierda observamos no sin cierto asombro fragmentos de unos frescos. Los frescos fueron igualmente descubiertos en una reciente reforma, y sólo se conservan estos fragmentos, pero dan una idea muy aproximada de la decoración policrómica que adornaba los templos de la zona. Decoración ésta muy poco usual en la Castilla de los vencedores, y que de nuevo muestra una mixtura de estilos.
El resto del edificio, el Hospitalillo, tiene hoy en día utilidad cultural. En él se organizan exposiciones temporales y se llevan a cabo actos diversos. Todo el conjunto se halla catalogado y protegido.
Si deambulamos nuevamente hacia la derecha, por la Calle de San Juan de Dios, llegaremos a las cuatro calles perpendiculares por las que hemos accedido al conjunto. Calles que cuentan con nombres traídos de las campañas del siglo XIX, de África y que demuestran que Marbella, lejos de ser una ciudad nueva y simplemente turística, ha sido más bien una ciudad industriosa, de gentes Nobles y Leales a la Corona, donde todos los viajeros que en estos treinta y siete siglos de historia se han querido acercar, han encontrado cobijo en sus casas y aliento entre sus gentes.